La primera vez que visité la exposición del maestro Takeda en el IAGO fue en diciembre y no pude evitar quedar asombrada, pensé en todas las técnicas de grabado que habían sido utilizadas y como parecían tener la estructura perfecta para representar algo oaxaqueño poco convencional en una realidad en la que estamos rodeados de arte y color.
El día 24 de Enero Me apuré para llegar al IAGO, se me hacía tarde y no quería perderme ningún detalle de lo que el profesor explicaría durante el recorrido, al avanzar por el pasillo vi a un señor con sombrero sentado en la cabecera de la mesa, era el maestro Shinzaburo Takeda, lo había visto en diferentes fotografías pero era la primera vez que lo veía en persona, no me contuve la emoción, no me lo esperaba y fue la mejor sorpresa que me pude llevar.
El maestro Takeda comienza a platicarnos su historia antes de entrar a ver su exposición exposición “Guidxilayu/ Nundehui Paraiso”, el nació un 13 de febrero de 1935 y proviene de un pueblo en Japón llamado Seto donde se trabajaba la cerámica, el decide entrar a la universidad de bellas artes en Tokio, entre sus veinte y treinta años de edad se entera de México por su maestro Tamiji Katagawa quien ya había vivido aquí y decide seguir sus pasos.
“¿Cómo nacer mexicano?”
Él llega a Mexico en 1963 y comienza a estudiar pintura mural en la Academia de San Carlos, vivía muy cerca de Tlatelolco en ese entonces y le tocó vivir un suceso muy importante en la historia de México; comenzó a aprender de la Litografía en la escuela Nacional de Artes Gráficas y así comenzaría a poner en práctica las técnicas artísticas que marcarían su vida y su carrera.
En 1978 llega a Oaxaca entra por la costa de Oaxaca y se enamora de lo que ve, queda muy influenciado por la cultura del istmo de Tehuantepec y la región Mixteca, se convierte en maestro de la facultad de Artes Gráficas Visuales en la Universidad Autónoma Benito Juárez en la que tiempo después recibiría un reconocimiento a su trayectoria, siendo el maestro de muchos artistas gráficos oaxaqueños.
El amor por Oaxaca se siente en cada una de sus palabras y obras, el maestro Takeda conoce la historia de México y la retrata, combinando el muralismo mexicano, con un poco del estilo japones que se puede observar en la línea que contornea a algunos de los personajes en su dibujo , implementando las artes gráficas en su trabajo como lo son la litografía, punta seca, linóleo, xilografía y serigrafía, otras obras a lápiz y carboncillo, algunas con acuarelas, pero en todas un factor en común, el intento de retratar una cultura.
En su colección privada no dejo a un lado su amor por el arte mexicano, con una planilla de periódico con el gran artista muralista mexicano Siqueiros encarcelado, mostrándonos obras de sus aprendices como lo son Alejandro Santiago, Diego Acosta y francisco Monterrosa, una obra de García Bustos que representaba el mercado de Tlacolula en xilografía, entre otras obras como una colaboración en linóleo de Diego Rivera y su Aprendiz u obra extrajera como la de Angelina Beloff o Katsushika Hokusaki artista japones con más de 300 años de antigüedad; No cabe duda que la obra que ha coleccionado el maestro habla de lo que busca representar en su trabajo, el amor que le tiene al legado que ha dejado en muchos artistas gráficos oaxaqueños
El maestro Takeda ha hecho varios por esfuerzos para darle más visibilidad a la gráfica mexicana que al mismo tiempo toca temas culturales o sociales que dan un mensaje, con su proyecto de más de trece años el bienal de Artes Gráficas de Shinzaburo Takeda como una iniciativa para contribuir e impulsar el grabado en el estado de Oaxaca y el encuentro entre creadores para mostrar al mundo que hay un sentido del arte.
Como una artista en desarrollo Fue un placer haber tenido esta experiencia de la mano de un artista como lo es el maestro Takeda, quien me transmitió su pasión por el arte y la cultura de la que formo parte, me quedó con su historia y su trabajo, le agradezco que sea parte del cambio para preservación de la cultura oaxaqueña.
